WALL STREET

Jane Street quiere menos ojos en su Excel. El precio puede ser US$214M al año.

Una de las firmas de trading más secretas de Wall Street refinanció US$14.6 mil millones y aceptó una estructura potencialmente más cara. Según cálculos del Financial Times, reducir quién puede ver sus números podría tener un precio extraordinario.

AAAlberto Ambrosio16 de agosto de 20266 min de lectura
Compartir
Una mano cubre con una cortina negra la pantalla de una laptop llena de números naranjas, junto a un fajo de certificados de bonos cerrado con candado y monedas de oro.

Jane Street acaba de hacer algo que, visto desde lejos, parece financieramente absurdo.

Refinanció miles de millones de dólares.

Reemplazó deuda.

Y terminó aceptando una estructura que puede costarle más.

Mucho más.

Para una firma llena de algunas de las personas más sofisticadas de Wall Street, probablemente no fue un error de Excel.

La explicación más interesante es precisamente el Excel.

Jane Street es extremadamente reservada.

Es una compañía privada.

No publica resultados trimestrales para accionistas como JPMorgan, Goldman Sachs o Morgan Stanley.

Pero tener deuda crea otro grupo de personas que también quiere saber cómo estás.

Los acreedores.

Y cuando tienes muchos acreedores, tus números empiezan a viajar.

El Financial Times cree que Jane Street decidió que había demasiados ojos mirando.

US$14.6 mil millones para contarle menos gente

Jane Street salió al mercado con una emisión de deuda de aproximadamente US$14.6 mil millones.

Son alrededor de $248 mil millones de pesos utilizando un tipo de cambio de referencia cercano a $17.01 pesos por dólar.

Gran parte del dinero se utilizó para refinanciar deuda existente.

Refinanciar significa reemplazar una deuda anterior por una nueva.

Si debes $1 millón a una tasa de 10% y otro banco te ofrece el mismo millón a 7%, puedes usar la nueva deuda para pagar la anterior.

Ahora debes prácticamente lo mismo.

Pero el costo puede ser menor.

Eso es lo normal.

Jane Street hizo algo más raro.

Parte de la deuda que reemplazó todavía podía seguir existiendo.

Y el nuevo financiamiento terminó con spreads mayores que los que el Financial Times estima que Jane Street podría haber conseguido mediante una estructura más convencional con mayores obligaciones de información.

En cristiano:

Jane Street parece haber aceptado pagar más para que menos personas reciban sus números financieros.

¿Por qué alguien pagaría por esconder un Excel?

Porque Jane Street no vende zapatos.

Su negocio es información.

La compañía es una proprietary trading firm.

Eso significa que utiliza principalmente capital propio para comprar, vender y crear mercados en instrumentos financieros.

  • Acciones.
  • Bonos.
  • ETFs.
  • Opciones.
  • Otros activos.

Su ventaja depende de encontrar pequeñas diferencias de precio y explotarlas antes que otros participantes.

Un centavo puede parecer irrelevante.

Cuando lo multiplicas por cantidades absurdas de operaciones, deja de serlo.

En ese negocio, información sobre tus ganancias, exposición, crecimiento, rentabilidad y capacidad de asumir riesgo puede ser comercialmente sensible.

No porque alguien pueda copiar tu estrategia únicamente mirando el estado de resultados.

Pero porque revela cosas.

Cuánto estás creciendo.

Qué tan rentable eres.

Cuánto capital estás utilizando.

Qué tan agresivamente puedes competir.

Y qué tan profundo es tu bolsillo.

Jane Street no comenta públicamente la mayoría de esas cosas.

Sus acreedores, en cambio, necesitan suficiente información para decidir si prestarle dinero sigue siendo una buena idea.

Ahí aparece el problema.

La deuda barata viene con invitados

La deuda no solo tiene un precio.

También tiene condiciones.

Algunos instrumentos obligan al prestatario a entregar información financiera periódica a grupos de acreedores.

Esos datos no necesariamente son públicos.

Pero mientras más personas los reciben, más difícil es controlar dónde terminan.

Los números de Jane Street han aparecido con frecuencia en reportes periodísticos.

Eso parece haber irritado suficientemente a una compañía famosa por valorar la discreción.

Financial Times y Bloomberg reportaron que la nueva estructura busca limitar la cantidad de prestamistas que tienen acceso a cierta información.

Jane Street declinó comentar sobre la operación.

Esa última frase importa.

No sabemos que la privacidad sea la única razón.

Puede haber otras consideraciones financieras, de vencimiento, estructura de capital o flexibilidad.

Lo que sí sabemos es que el cambio reduce exposición de información.

Y que parece tener un costo.

El número que importa

US$214M

Costo anual incremental estimado por el Financial Times bajo sus supuestos. Son aproximadamente $3,640 millones de pesos al año al tipo de cambio de referencia utilizado.

Repito porque esta distinción importa:

No es una cifra confirmada por Jane Street.

Es un cálculo del Financial Times.

El FT comparó el spread aproximado de la nueva deuda, unos 311 puntos base, con una estimación de aproximadamente 165 puntos base que Jane Street podría haber pagado en una emisión pública convencional.

La diferencia es de aproximadamente 146 puntos base.

Multiplicada por US$14.625 mil millones, produce alrededor de US$214 millones anuales.

El propio Financial Times reconoce que es un cálculo aproximado.

No incorpora perfectamente diferencias en vencimientos, composición de deuda u otras características de la operación.

Pero incluso si el número exacto termina siendo menor, la dirección es bastante clara.

Jane Street aceptó financiamiento caro.

En cristiano: ¿qué demonios es un punto base?

Un basis point, o punto base, equivale a 0.01 puntos porcentuales.

100 puntos base equivalen a 1 punto porcentual.

Si una tasa pasa de 5% a 6%, subió 100 puntos base.

Si pasa de 5% a 5.25%, subió 25.

Los puntos base existen porque decir:

“La tasa subió 0.25 puntos porcentuales”

no era suficientemente aburrido para Wall Street.

En Jane Street, esa diferencia importa muchísimo porque el monto de deuda es gigantesco.

Unos pocos puntos base sobre US$100 millones pueden ser manejables.

Sobre US$14.6 mil millones, empiezan a parecer presupuesto de empresa completa.

Y todavía hay otra factura

Jane Street no solo estaría pagando más intereses hacia adelante.

También tuvo que retirar parte de su deuda antes de tiempo.

Algunos bonos incluyen algo llamado make-whole provision.

Una cláusula make-whole compensa a los inversionistas si la empresa decide pagar el bono antes de lo esperado.

Imagina que prestaste dinero durante diez años porque esperabas recibir intereses durante diez años.

Al año tres, el prestatario dice:

“Gracias, ya no te necesito.”

Tú respondes:

“Perfecto. Pero yo sí necesitaba los otros siete años.”

La cláusula intenta compensar parte de esa pérdida económica.

Según cálculos del Financial Times, Jane Street podría haber asumido cerca de US$200 millones de costos extraordinarios relacionados con retirar deuda anterior.

Aproximadamente $3,400 millones de pesos.

Otra vez:

Es un cálculo del FT.

No una factura publicada por Jane Street titulada “Privacidad”.

Pero la magnitud ayuda a entender la decisión.

La hipoteca más rara del mundo

La operación se puede resumir de forma bastante absurda.

“Quiero refinanciar mi hipoteca.”

“Claro. La nueva tasa es más alta.”

“Perfecto.”

“También hay una penalización por cancelar la anterior.”

“Excelente.”

“¿Por qué estás haciendo esto?”

“Porque mi vecino ya sabe cuánto gano.”

Para cualquier persona normal, suena ridículo.

Para Jane Street puede ser perfectamente racional.

El activo invisible

En finanzas existe algo llamado information asymmetry.

Asimetría de información.

Significa que una parte de una transacción sabe algo que la otra no sabe.

Jane Street vive buscando pequeñas ventajas informativas.

No necesariamente información secreta.

Puede ser simplemente una lectura más rápida o más precisa de precios públicos, probabilidades, liquidez y comportamiento de mercado.

Por eso resulta tan interesante que también valore controlar información sobre sí misma.

La privacidad financiera no aparece en el balance como una fábrica.

No es una patente.

No es un edificio.

Pero puede tener valor económico.

Especialmente cuando tus competidores quieren entender cómo estás ganando cantidades extraordinarias de dinero.

¿Por qué los acreedores aceptan menos información?

Porque todo tiene precio.

Un prestamista puede decir:

“Si voy a recibir menos información o tengo menos liquidez para vender este instrumento, quiero una tasa más alta.”

Jane Street puede responder:

“Está bien.”

Ese intercambio es exactamente lo que hace fascinante la operación.

No es que la privacidad sea gratis.

Está siendo incorporada al costo de capital.

Sigue el dinero

La estructura, simplificada, se parece a esto:

La firma compra capital.

Los inversionistas reciben interés.

Y la privacidad aparece, indirectamente, dentro del spread.

Traducción sin filtro

La versión aburrida:

Jane Street completó un refinanciamiento multitramos de US$14.6 mil millones.

La versión que importa:

Una de las compañías más secretas de Wall Street parece dispuesta a pagar una cantidad extraordinaria para controlar mejor quién puede ver sus números.

Eso dice muchísimo sobre Jane Street.

Pero también sobre el valor de la información.

La lectura incómoda

Hay que evitar una conclusión demasiado conveniente.

No sabemos cuánto del costo adicional corresponde estrictamente a privacidad.

La nueva deuda puede tener vencimientos diferentes.

Puede ofrecer flexibilidad distinta.

Puede incluir capital adicional.

Puede responder a necesidades futuras.

Y el cálculo de US$214 millones anuales utiliza supuestos.

Por eso sería incorrecto escribir:

“Jane Street paga exactamente US$214 millones al año para esconder sus ganancias.”

No podemos demostrar eso.

La afirmación correcta es mucho más interesante:

Jane Street eligió una estructura que limita disclosures y parece más cara. Financial Times estima que el costo incremental podría rondar US$214 millones anuales bajo ciertos supuestos.

Eso es lo que sabemos.

Y es suficiente.

Mi take

Casi todas las empresas intentan demostrar cuánto valen.

Jane Street parece tener otro problema.

Demostrar demasiado.

Cuando una firma privada empieza a producir cantidades extraordinarias de dinero, cada dato sobre sus resultados tiene valor para acreedores, competidores, periodistas y potenciales empleados.

Jane Street pasó décadas tratando información como una ventaja competitiva.

Tiene sentido que trate su propia información de la misma forma.

Lo extraordinario es que ahora podemos ponerle un precio aproximado.

La información produce dinero. La información sobre cuánto dinero produces también puede valer dinero.

Y si el cálculo del Financial Times está cerca de la realidad, Jane Street está dispuesta a pagar bastante para conservarla.

No es recomendación financiera. Sí es una invitación a leer la letra chiquita.

No es recomendación financiera. Sí es una invitación a leer la letra chiquita.
Newsletter

El pitch dura 20 minutos. Nosotros te contamos lo importante en tres.

Una entrega breve sobre startups, venture capital y los números que no aparecieron en el comunicado.

Sin spam. Sin frases sobre cambiar el mundo.