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Barbie no vendió una película. Rentó el color rosa.

Warner financió producción y marketing. Mattel convirtió una muñeca de décadas en una máquina de taquilla, licencias y colaboraciones.

AAAlberto Ambrosio15 de julio de 20264 min de lectura
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Caja de juguete rosa con silueta, claqueta de cine, etiqueta de licencia y una pila de monedas conectadas por flechas.

Primero, limpiemos el Excel

Hay tres cifras que suelen confundirse.

Los US$50 millones no fueron el pago de Warner a Mattel por los derechos.

Esa fue la compensación estimada de Margot Robbie entre salario y bonos.

Los US$1,000 millones correspondieron a taquilla global alcanzada durante las primeras semanas.

No fueron ventas de juguetes.

Y las más de 100 marcas relacionadas con el estreno no fueron necesariamente product placements dentro de la película.

Muchas fueron licencias, colaboraciones y productos alrededor del lanzamiento.

La realidad sigue siendo suficientemente absurda sin necesidad de mejorarla.

Lo que pasó

La película tuvo un presupuesto de producción estimado en US$145 millones.

Warner Bros. habría gastado otros US$150 millones en marketing.

Antes de vender palomitas, el proyecto ya llevaba cerca de US$295 millones invertidos.

Después recaudó aproximadamente US$1,450 millones en taquilla mundial.

Un análisis de Deadline estimó una utilidad neta cercana a US$421 millones después de considerar costos, participaciones y distribución.

Traducción sin filtro:

Warner financió la película.

Mattel convirtió el planeta en un pasillo de juguetería.

El número que importa
160+
alianzas comerciales alrededor del lanzamiento
  • Moda
  • Belleza
  • Comida
  • Experiencias
Campaña global de Barbie, según las fuentes citadas.

El número que importa

Más de 160

Alianzas comerciales relacionadas con la campaña de la película.

Hubo ropa, maquillaje, zapatos, maletas, comida, videojuegos, experiencias y productos que probablemente nadie había pedido en rosa.

Estas alianzas ayudaron de dos maneras.

Primero, extendieron la campaña sin que Warner pagara directamente cada impresión publicitaria.

Segundo, crearon ingresos y regalías para Mattel.

Una licencia permite que otra empresa utilice una marca o personaje a cambio de un pago.

Es como rentar una propiedad.

Solo que la propiedad tiene tacones y vive en Malibú.

Sigue el dinero
WARNER BROS.
  • ProducciónUS$145M
  • MarketingUS$150M
Película
Taquilla mundialUS$1.45B
Taquilla no es dinero neto para el estudio.
MATTEL
Licencias · Juguetes · Marca
Warner financió gran parte del proyecto. Mattel aportó la IP y capturó valor en licencias y productos.

Sigue el dinero

Warner asumió gran parte del riesgo cinematográfico.

Pagó producción, distribución y marketing.

Mattel aportó la propiedad intelectual.

La propiedad intelectual, o IP, es un activo que puede utilizarse repetidamente.

Una fábrica produce una muñeca.

Una IP puede producir:

  • Películas
  • Ropa
  • Videojuegos
  • Maquillaje
  • Experiencias
  • Licencias
  • Nuevas ventas de juguetes

Mattel esperaba aproximadamente US$125 millones de beneficio relacionado con la película durante 2023.

Reportes posteriores calcularon cerca de US$150 millones de ingresos y US$90 millones de utilidad operativa para Mattel.

La película terminó.

La licencia no.

La lectura incómoda

La taquilla de US$1,450 millones no significa que Warner se quedara con US$1,450 millones.

Los cines conservan una parte de cada boleto.

También existen pagos a actores, directores, distribuidores y socios.

Ingresos no son utilidad.

Ni siquiera Barbie puede saltarse el estado de resultados.

Pero la película tenía una ventaja.

Aunque el margen cinematográfico hubiera sido menor, el proyecto aumentaba el valor de una marca que Mattel seguirá vendiendo durante décadas.

Mi take

Barbie fue una película rentable.

Pero su mejor truco financiero fue funcionar como contenido, publicidad y plataforma de licencias al mismo tiempo.

La mayoría de las marcas paga para aparecer dentro de la cultura.

Mattel consiguió que la cultura pagara por vestirse como su marca.

Eso sí es margen en rosa.

No es recomendación financiera. Sí es una invitación a leer la letra chiquita.
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