FINTECH & CONSTRUCCIÓN

La obra negra del flujo de efectivo

Mango levantó capital para financiar constructoras, contratistas y proveedores. Porque en construcción el proyecto puede valer millones y la factura seguir esperando a que alguien la autorice.

AAAlberto Ambrosio18 de julio de 20264 min de lectura
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Obra en construcción con grúa y casco amarillo, junto a una factura colgando de un gancho sobre una pila de monedas doradas conectadas por una línea de luz naranja.

Lo que pasó

Mango, una fintech mexicana enfocada en la industria de la construcción, extendió su ronda seed hasta alcanzar US$6 millones, aproximadamente $105 millones de pesos.

La operación fue liderada por Brick & Mortar Ventures y contó con la participación de Ironspring Ventures.

Mango ofrece infraestructura para que constructoras, contratistas, distribuidores y proveedores puedan administrar compras, pagos y financiamiento.

La empresa analiza transacciones para ayudar a negocios del sector a construir historiales financieros y obtener crédito.

Traducción sin filtro:

La construcción mueve millones.

Las facturas se mueven cuando Recursos Humanos, compras, tesorería, el residente de obra y Mercurio retrógrado finalmente se ponen de acuerdo.

El problema no es vender

Muchas empresas de construcción pueden tener contratos firmados, materiales entregados y trabajo en progreso.

Eso no significa que ya tengan el dinero en la cuenta.

Los proyectos suelen involucrar:

  • Pagos a 30, 60 o 90 días
  • Anticipos
  • Retenciones
  • Estimaciones de obra
  • Compras de materiales
  • Nómina semanal
  • Cambios de alcance
  • Facturas esperando autorización

Una empresa puede tener mucho trabajo y quedarse sin efectivo.

No porque el negocio sea necesariamente malo.

Porque el dinero entra después de que los gastos ya salieron.

¿Qué hace Mango?

Mango construye infraestructura financiera para empresas de la industria de la construcción.

Su plataforma ayuda a constructoras, contratistas, distribuidores y proveedores a organizar operaciones como:

  • Compras de materiales
  • Pagos a proveedores
  • Facturas pendientes
  • Solicitudes de financiamiento
  • Historial de transacciones

Con esa información, Mango busca entender mejor cómo se mueve el dinero dentro de cada proyecto y facilitar acceso a crédito para empresas que un banco tradicional puede considerar difíciles de evaluar.

En cristiano:

Mango intenta convertir contratos, facturas y órdenes de compra en un historial financiero que sí se pueda analizar.

No coloca ladrillos.

Intenta evitar que la obra se detenga porque el cliente todavía no autoriza la transferencia.

El número que importa

US$16M

Operaciones procesadas por Mango a través de su plataforma, aproximadamente $280 millones de pesos.

Procesar una operación no significa necesariamente prestar todo ese dinero con capital propio.

Puede incluir pagos, compras, solicitudes y transacciones gestionadas mediante la plataforma.

La cifra importante no es únicamente cuánto capital levantó Mango.

Es cuánta actividad financiera puede convertir en datos útiles para evaluar riesgo.

Los bancos ven estados financieros. Mango quiere ver la obra.

Una pequeña constructora puede ser difícil de evaluar mediante modelos tradicionales.

Tal vez no tenga:

  • Décadas de estados financieros
  • Garantías grandes
  • Historial crediticio perfecto
  • Flujos mensuales estables

Pero sí puede tener:

  • Contratos
  • Órdenes de compra
  • Facturas
  • Historial con proveedores
  • Proyectos en curso
  • Pagos recurrentes
  • Material adquirido

Mango intenta convertir esa información operativa en inteligencia financiera.

En cristiano:

En lugar de preguntar únicamente cuánto dinero tienes, quiere entender qué estás construyendo, quién te paga y cuánto falta para que suelten la transferencia.

Sigue el dinero

Imagina un contratista que necesita $500,000 pesos en materiales para comenzar una obra.

El cliente pagará dentro de 60 días.

El proveedor quiere cobrar esta semana.

Sin financiamiento, el contratista enfrenta tres opciones:

  • Rechazar el proyecto.
  • Utilizar todo su efectivo.
  • Pedir crédito caro o informal.

Una plataforma como Mango puede utilizar datos de la operación para facilitar financiamiento o pagos entre participantes.

El objetivo es que un negocio no tenga que quebrar esperando cobrar un proyecto rentable.

El TAM sí es grande

La construcción es una industria enorme, fragmentada y todavía dependiente de hojas de cálculo, llamadas y mensajes de WhatsApp.

Eso representa una gran oportunidad.

También representa una advertencia.

Digitalizar una industria física no elimina:

  • Retrasos
  • Sobrecostos
  • Disputas
  • Materiales que no llegan
  • Clientes que pagan tarde
  • Proyectos que cambian

La tecnología puede ordenar la información.

No puede obligar al cliente a autorizar la factura antes del puente.

La lectura incómoda

El crédito puede resolver un desfase de flujo de efectivo.

También puede ocultar un proyecto que nunca fue rentable.

Financiar una factura sana es diferente a financiar un hoyo que sigue creciendo.

Mango tendrá que demostrar que puede distinguir entre:

  • Empresas buenas con pagos lentos
  • Empresas desordenadas
  • Proyectos con márgenes insuficientes
  • Clientes que quizá nunca paguen

La inteligencia financiera no consiste únicamente en prestar más.

Consiste en saber cuándo no prestar.

Mi take

Mango no está intentando hacer más atractiva la construcción.

Está intentando hacerla financiable.

Su ventaja potencial no es únicamente una plataforma de pagos.

Es construir datos donde antes había recibos, llamadas y un Excel llamado:

PRESUPUESTO_FINAL_AHORA_SI_V7.xlsx

Si logra convertir actividad operativa en mejor evaluación de riesgo, puede abrir crédito para empresas que los bancos no entienden bien.

Mucho TAM.

Mucho cemento.

Y, como siempre, alguien sigue esperando la transferencia.

No es recomendación financiera. Sí es una invitación a leer la letra chiquita.
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